Carla Bruni fotos sin bragas bajo la falda
En las salidas oficiales de Carla Bruni, me he dado cuenta de que es una mujer que disfruta muchísimo exhibiendóse y que su matrimonio con Sarkozy le ofrece la posibilidad de hacerlo a la mayor escala posible y con una audiencia brutal. Estoy segura que no perderá la ocasión de presentarse alguna vez sin bragas bajo su falda en algun acto oficial y que tendrà más de un orgasmo discreto sentada a una mesa, rodeada de dignatarios mientras frota sus nalgas y su coñito desnudos sobre una silla estilo Luis XVI. Si yo estuviera en su lugar disfrutaría montádome situaciones altamente excitantes aunque, la verdad, Sarkocy no me gusta nada.
fotos, sin bragas bajo la falda en el avión
Marzo 16, 2008, 1:33 am
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Dos días en Mallorca,tenía reservada una preciosa habitación de hotel con vistas al mar. En el avión recordé una escena de una vieja película que me encantó: Emanuelle. Sin siquiera rozarla podía notar el calor que desprendía esa pierna a mi lado, era un hombre ya maduro pero atractivo que me recordaba a mi Mateo, escribía en una libreta con un làpiz corto, por encima de sus gafitas no podía dejar de lanzar fugaces miradas a mis piernas que, intencionadamente dejaba asomar bajo mi falda, me hacia la dormida pero, con los ojos entornados, no dejaba de vigilarle, y procuraba llamar su atención moviéndome con indolencia en mi asiento, creí notar que se empalmaba y que se estaba agitando bajo su apariencia serena y profesoral. Esa sensación me excitó muchísimo y empezó a manar flujo en mi coñito, deseaba acariciarme allí mismo y que él no pudiera contenerse y continuara el trabajo hasta hacerme correr en el asiento. Estaba enrojeciendo, el calor me desbordaba, salí hacia el baño casi precipitadamente, estaba ocupado, apretaba mis piernas, casi no podía disimular, por fin entré y bajé mis braguitas con ansia y me masturbé frenéticamente hasta correrme entre jadeos incontenibles, un poco aliviada, cogí las bragas en la mano y salí, sin lavarme ni arreglarme en absoluto. al volver al asiento dejé que la falda se corriera abundantemente y sin casi esconderme metí las bragas en mi bolso, respiré aliviada y me relajé, pensé que podía olerme.
Me contó que iba a dar una conferencia y quedamos para cenar, me sentía féliz y empezaba a fantasear. Lo siento Juán, lo siento Mateo. Esta noche seré para Jorge.