Una amiga me ha mandado la dirección de este video, se trata de una chica que se masturba con un vibrador acoplado a una especie de silla de montar que ella puede manipular con un mando. Me ha puesto muy caliente verla y estoy pensando en empezar a experimentar con utilizar algunos juguetes, las bolas chinas me excitaron mucho y desde entonces las uso de vez en cuando.
Si teneis experiencia con vibradores porqué no me lo contais.
Este video me recuerda lo que me gustaba en mi época de estudiante encerrarme a estudiar en mi habitación y alternar el estudio con largas masturbaciones que me quitaban la tensión de los exámenes y me hacían más llevaderas las largas horas de empollar.
Ahora sigue gustándome leer en la cama mientras me acaricio, incluso cuando duermo con Juán, si estoy desvelada me pogo a leer y a acariciarme, a veces, él me sorprende y me avergüenzo un poco, pero a la vez me resulta muy excitante y a él también lo escita, en ocasiones noto que me está espiando mientras se hace el dormido y esto me pone más todavía, otras percibo su erección y acabo con una masturbación a dos manos, con una su polla y con otra mi coñito.
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Me gusta ser expuesta en lugares públicos y Mateo no deja de animarme e incitarme, el otro dí me programó una serie de fantasías que vamos a ir haciendo realidad. El me va preparando los escenarios y escogiendo las ocasiones.
Iremos al cine con una falda corta y una blusa, nos sentaremos al lado de algun hombre que me guste, Mateo va ha quitarme las braguitas y me masturbará hasta que me corra, si el hombre se anima tendré que dejar que también me toque.
En un pueblo costero, al que a veces me lleva a cenar, me bajará las braguitas en la calle y mientras yo vigilo si viene alguién, él meterá sus dedos en mi coñito hasta hacerme correr, si se acerca gente podré decidir si continuar o pedirle que me suba las bragas. Pero me temo que si ya estoy muy excitada no podré parar aunque nos descubran.
Ante un empleado suyo que me parece muy repugnante, Mateo un día me dirá: “Blanca bajaté las bragas” …y voy ha hacerlo enseguida, con la cabeza baja, sin decir una palabra.
Tu mano se adentraba en mis braguitas separando delicadamente el elástico, todo era muy lento, lentísimo, y vivía cada milímetro de tu avance con una intensidad asombrosa, he despertado cuando sentía humedecerse tu dedo en mi vulva, sudada y jadeando, me estaba corriendo sin necesidad de tocarme en absoluto solo soñando que tu lo hacías.
Este post lo he publicado también en el bloc de mis amigas de Coscorrones, por invitación de Maria del Carmen





















