
Mi novio Juán ha ascendido rápido en su empresa, es un abogado brillante y su jefe lo tiene en alto aprecio.La verdad es que siempre he estado un poco al margen de su carrera y casi nunca he participado en los actos a los que era invitado. El jueves me dijo que le gustaría mucho que le acompañara a la cena que ofrecia su jefe para agasajar a los nuevos directivos. No me entusiasmaba la idea pero al ver la ilusión que le hacía no quise negarme.
-¿Habra que ir elegantes supongo?-
-si cariño, comprate un vestido nuevo, quiero que deslumbres!-
Empecé a fantasear imaginando como convertir esa fiesta en una aventura excitante.

Quise saber quien iría, investigué como eran y pedí un montón de cosas a Juán sobre su jefe, su esposa y el resto de ejecutivos y ejecutivas que asistirían a la fiesta.
El viernes fuimos de compras, hacía que Juan me mirara mientras me probaba la ropa y eso provocaba que, al observarme desde la puerta, mantuviera la cortina de los probadores medio abierta, compartiendo mi visión con anónimos espectadores. Me probé cientos de braguitas, medias, ligas… Me recreaba vistiendo i desnudando mi cuerpo en esos sítios semipúblicos, Juán, al que le cuesta entrar en mis juegos, llegó a excitarse muchísimo. Cuando estuve segura de tenerlo apunto empece a acariciarme … -¿te gusta?-, -estoy mojadísima-

Abrí su bragueta i saque su polla.
-Masturbaté aquí, quiero tu leche en mi cara-
Yo continuaba acariciando mi sexo, introduciendo los dedos y empezaba a jadear. Juán estaba extasiado viéndome así y su mano aceleraba moviéndose alrrededor de su pene empalmado. Era delicioso, tener a mi hombre en esta situación, él, tan profesional, tan cerebral, completamente entregado a mis caprichos, masturbándose para mí en ese probador de la tienda de lenceria.
Vi salir su leche y el orgasmo invadió mi estómago y se expandió por todo el cuerpo, con espasmos intensos.
-Dámela, dámela en la cara, deja que te lama-
Lamí su polla y saboreé su leche, con lágrimas en los ojos, abandonada, con mis piernas abiertas y mi chochito choreante.
Agarrados deambulamos por las calles, felices, en la próxima tienda encontré el vestido perfecto, negro, corto, elegantísimo.
(He tenido problemas con subir las fotos, pronto podreis verlas)