He pasado este año nuevo en un pequeño pueblo costero, mar, montañas, casi incomunicados, sin Internet … He empezado a ponerme en forma, había engordado un poco este invierno y empezaba a sentirme algo fofita, me gusta sentirme fuerte, ágil y flexible, no me gustaría estar muy flaca, pero quiero saber mi cuerpo apetitoso y deseable, por eso me gusta cuidarme.
En ese ambiente tranquilo, mi imaginación volaba y no he parado de imaginar cosas o recordar situaciones excitantes, algunas relacionadas con mi deseo de una experiencia con otra mujer que está despertando mi contacto virtual con Maria del Carmen.
Juán había encendido fuego en la chimenea y después de correr por la playa me duché y me estiré en el enorme sofá blanco, envuelta en mi albornoz sin nada debajo, , me quedé dormida junto a Juan y en numerosas ocasiones medio despertaba entre sueños muy eróticos tras un buen rato desperté excitada y húmeda con ganas de hacer el amor. Juán está un poco raro, mucho estrés en su trabajo y a veces no se deja llevar y no sabe o no puede darme lo que necesito, le cuesta seguir mis juegos.
Al observar que el no respondía a mis insinuaciones, decidí pasar un poco y darme satisfacción por mi misma.
Con la cabeza en su regazo, empiezo a acariciarme lentamente, mientras mi mente vuela entre fantasías , imaginando que las manos de Maria del Carmen recorren mi cuerpo continuando los recientes sueños, el placer se va apoderando de mí mientras estrujo mis tetitas y me pellizco los pezones, mi bata se abre en mis convulsiones y con la otra mano acaricio el interior de mis muslos y subo hasta mi pubis, juego alrededor de mi clítoris y me siento mojar en abundancia, lentamente hundo mis dedos en mi coñito húmedo y las convulsiones ya no paran hasta estallar en un orgasmo delicioso, Juán sigue viendo la película en la tele, como si no se hubiera enterado de nada, pero mi cabeza nota como ha aumentado el contenido de su pantalón, me gustaría abrirlo y empezar a comerlo, pero decido que no voy a hacerlo, quiero que me desee hasta estallar, que me ruegue, que este dispuesto a cualquier cosa para tenerme, que sepa que no le necesito para satisfacerme…